Hostelería
Hoteles, restaurantes, balnearios. Espectros cálidos y reproducción fiel en espacios donde la luz forma parte de lo que el huésped está pagando.
Aplicaciones
El ahorro es mayor cuanta más potencia hay instalada y más horas funciona. La industria y el alumbrado público son los casos extremos; el resto va detrás.

Hoteles, restaurantes, balnearios. Espectros cálidos y reproducción fiel en espacios donde la luz forma parte de lo que el huésped está pagando.
Museos, instituciones culturales, edificios protegidos. Luz que respeta el material, con control del ultravioleta y del infrarrojo que lo degradan.
Fábricas, centros logísticos, plantas de proceso. Campanas de gran altura en funcionamiento continuo, donde cada vatio ahorrado se multiplica por miles de horas.
Tiendas insignia, salas de exposición, galerías. Reproducción cromática que se sostiene en toda la gama y se mantiene constante entre lotes de fabricación y a lo largo del tiempo.
Carreteras, túneles, edificios civiles. Módulos de larga vida dimensionados para un mantenimiento mínimo en un horizonte de veinticinco años y para expedientes de contratación europeos.
Viviendas privadas, embarcaciones, fincas. Geometrías a medida integradas en la arquitectura, prescritas por diseñadores que tratan la luz como un material más.
Salas de servidores y pasillos técnicos. Trabajan por encima de la temperatura ambiente para la que se diseña una luminaria corriente, y el calor acorta la vida del equipo. Aquí cada vatio se ahorra dos veces: en la iluminación y en la refrigeración que ya no tiene que retirarlo.

Siguiente paso
La lista no es exhaustiva. Si la iluminación es crítica para tu explotación y ninguno de estos seis la describe, cuéntanoslo.